Publicado en Flores, plantas y árboles

Christmas Garden : Cuando cae el crepúsculo, comienza la magia : Real Jardín Botánico de Madrid, del 19 de Noviembre hasta el 6 de Enero

El Real Jardín Botánico de Madrid abrirá sus puertas todas las noches del 19 de noviembre al 6 de enero ofreciendo un paseo muy especial. El proyecto “Christmas Garden” (Jardín de Navidad) – que se hizo famoso en Inglaterra bajo el título “Christmas en Kew”- transforma el jardín, por primera vez, en un paisaje de cuento de hadas con luces navideñas y originales figuras de luz que hacen resaltar de forma sorprendente la increíble flora que alberga el Botánico.

Inicio

Familias, amigos y parejas pueden pasar una bonita, evocadora o romántica velada en un paseo de aproximadamente 1,5 kilómetros. Millones de puntos de luz iluminan el oscuro invierno, sumergiendo al tradicional Real Jardín Botánico en un mar de magia y esplendor. 

https://www.esmadrid.com/agenda/luces-real-jardin-botanico-christmas-garden-madrid?utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

http://www.rjb.csic.es/jardinbotanico/jardin/contenido.php?Pag=143&tipo=agenda&cod=2999

https://elpais.com/ccaa/2019/11/25/madrid/1574685243_414271.html

https://www.hola.com/viajes/20191112153811/luces-jardin-botanico-madrid-navidad-christmas-garden/

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores en la pintura y artesanía con flores, plantas y árboles

Flor seca prensada (XXX) : Tarjetas navideñas

Cualquier ocasión sirve de excusa para pasar buenos ratos entre flores secas. Cada Navidad me pongo manos a la obra a confeccionar marcapáginas o tarjetas. Este año he descubierto unas ilustraciones de Luisa Rivera del libro de Gabriel García Márquez ,”El amor en los tiempos del cólera”, las cuales las voy a aprovechar para preparar unas originales tarjetas.

Aprovecho la tarjeta postal para en el reverso hacer alguna composición con flores secas.

La belleza de ‘El amor en los tiempos del cólera’, de García Márquez, en versión ilustrada

La chilena que pintó el amor en los tiempos de Gabriel García Márquez

“Lo único que me duele de morir es que no sea de amor”

Gabriel García Márquez

En “Creciendo entre Flores” ya dediqué un espacio a las plantas de “Cien años de Soledad”, otro de los libros de Gabriel García Márquez ilustrado por Luisa Rivera.

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2018/01/12/las-plantas-de-cien-anos-de-soledad/

Algunas de las tarjetas en boceto y terminadas

No todas tienen esa temática, ya que las personalizo según a quien vayan dirigidas. He hecho algunas con cuadros de arte.

      

Un montaje para un cuadrito

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en huerto

Huerto (XXXVII) : Calabaza del peregrino (II)

El pasado año dediqué una entrada a estas calabazas tan vistosas.

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/10/28/huerto-xliv-historia-de-una-calabaza-la-calabaza-del-peregrino/

En “Creciendo entre flores” no fueron pocas las entradas que dediqué a las calabazas. Dejo esta como botón de muestra que es la más desarrollada.

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2016/11/08/es-tiempo-de-calabazas-huerto-vi/

Hoy quiero mostrar una de ellas secada y vaciada para adentrarnos en la belleza de su interior

El interior nacarado y las semillas

 

Artesanos africanos vaciando calabazas para elaborar recipientes de uso doméstico

Un poco de historia

https://imaginandovegetales.wordpress.com/2019/09/24/lagenaria-spp/

Algunas referencias sobre elaboración de utensilios y elementos decorativos a partir de calabazas

https://imaginandovegetales.wordpress.com/2014/08/07/calabazas-peregrinas-esas-grandes-desapercibidas/

https://www.lanuevacronica.com/calabazas-a-la-imaginacion

https://www.periodicodeibiza.es/pitiusas/ibiza/2010/06/08/12319/jarrones-lamparas-y-fruteros-hechos-con-calabaza.html

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Envejecer bien

Postales de Otoño (II)

El otoño, como cada año, nos regaló su paleta de colores. Con un poco de retraso cuelgo esta entrada cuando ya está próximo a comenzar el Invierno.

     

Flores y hojas que pasan desapercibidas

  

¡Qué mejor cierre que con este poema de Otoño de Matsuo BashA!

 

Otoño

Tal y como me parece,
El País de los Muertos es así:
Una noche de otoño.

* * *

Este otoño,
Qué viejo me hago:
¡Ah, las nubes, los pájaros!

* * *

Riguroso otoño;
Mi vecino,
¿Cómo vive?

* * *

Una noche de otoño;
Un cuervo posado
En una rama seca.

* * *

La luna pasa rápidamente,
Las ramas aún sostienen
Las gotas de lluvia.

* * *

De vez en cuando
Las nubes dan un descanso
A los contempladores de la luna.

* * *

La luna llena de otoño;
Niños sentados en fila
En la terraza del templo.

* * *

El pobre muchacho
Moliendo el arroz,
Levanta su mirada hacia la luna.

* * *

Resignado de corazón
A exponerse al tiempo,
El viento me atraviesa.

* * *

Sopla el viento del otoño,
Pero las púas del castaño
Están verdes.

* * *

El sol rojo brillante,
Implacablemente caliente,
Pero el viento es de otoño.

* * *

¡Sacúdete, oh tumba!
Mi voz llorosa
Es el viento del otoño.

* * *

Mi cabaña de paja;
En el mundo de fuera
¿Es tiempo de cosecha?

* * *

¡Ah, esta morada!
Muchas veces el picamaderos
Picoteará sus postes.

* * *

Una Rosa de Sharon
Al borde del camino;
El caballo se la ha comido.

* * *

Las flores del trébol
No dejan caer, a pesar de todo su balanceo,
Las brillantes gotas de rocío.

* * *

El crisantemo
Es delgado y débil,
Pero tiene su destinado capullo.

* * *

Nunca olvides
El gusto solitario
Del blanco rocío.

* * *

En otoño nos separamos
como las dos conchas
de la almeja.

http://amediavoz.com/basho.htm

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores, plantas y árboles

Plantas de infancia y juventud

En “Creciendo entre Flores” ya dediqué una entrada a las plantas que habían tenido un especial significado entre algunos seguidores, amigos y familiares.

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2018/05/19/las-flores-de-infancia-de-los-seguidores/

He querido retomar este tema a propósito de “El  libro de las plantas olvidadas”

https://vivirentreflores.wordpress.com/2019/11/30/el-libro-de-las-plantas-olvidadas/

Juan Mª Josa, que no había participado en aquella ocasión, me ha enviado un bello relato que he colgado en esta entrada

https://vivirentreflores.wordpress.com/2019/12/03/las-plantas-de-infancia-de-juan/

Aprovecho este nuevo portal para completar con algunos nuevos recuerdos, como el de mi amiga Lucía, e incorporar a alguna persona nueva, como Sagrario, la amiga de Dolores de La Puebla de Montalbán que, además, nos regala un par de bellas fotos. De ella ya hablé hace poco a propósito de su manzano

https://vivirentreflores.wordpress.com/2019/11/09/viajando-sin-ir-muy-lejos-cxl-la-puebla-de-montalban-manzanas-y-mucho-mas/

Las de Sagrario

La planta que más gratos recuerdos me trae de la niñez es “la parra” ….además de las ricas uvas moscateles que daba ….servía para dar “sombra” en los patios en una época en que no existían los toldos.
Otras plantas que yo recuerdo que tenía una vecina mía, le encantaban y tenía el patio cuajadito de tiestos: se trata de la planta del dinero, tenía muchas  hojas y su forma se asemejaban a las monedas.
Recuerdo también “La suegra y la nuera”. … eran del tipo de las azucenas pero de color rojizo y estaban dándose la espalda.
Entre las silvestres: las malvas con las que nos confeccionamos los velos y los vestidos de novia…..las “vaquitas” eran violeta, succionábamos el tallo y contenían un néctar riquísimo……las campanillitas, las margaritas  y las amapolas nos servían para hacernos los ramos de novia
Frutales : También las higueras eran muy importantes en nuestra infancia. En la foto destacada, en la que aparezco con mis padres y hermano, se puede ver la higuera de higos “melares”, insuperables de buenos.
Sin olvidar las moreras y los árboles de pan y queso.

 

Las de Lucía

Lucía recuerda cuando era niña como en el pueblo de su abuela materna, Carmen, La Hoz de la Vieja se hacía esencia de espliego-lavanda, en el campo, en unas cubas de metal y olía muy bien.

Recuerda, asimismo, me dice, cuando íban al huerto a coger tomates, pepinos y peras y aquellas malditas ortigas que estaban por todos sitios que les jugaban una mala pasada. 

La Hoz de la Vieja

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2018/08/23/la-hoz-vieja-tejer-vida-con-alegria-endulzarla-con-mimo-por-que-pueda-venir-1263184-300.html

La Hoz de la Vieja (Teruel)

Museo del pan

https://museo-del-pan.webnode.es/

https://www.europapress.es/aragon/noticia-museo-pan-hoz-vieja-homenaje-vida-rural-20150315133948.html

Las de Dolores

Recuerdo especialmente un rosal del patio de mis abuelos. Lo cuidaba mi abuelo y olía de maravilla. Siento mucho que no se haya conservado.. Asimismo, recuerdo la Higuera de la casita de mis padres… más que por los higos…que no me gustaban cuando era pequeña…por el columpio que colgó de ella mi padre para mis hermanos y para mí.
Los campos verdes, sembrados de trigo y cebada. Me gustaba ver cómo cambiaban de tonalidad por el viento. Los olmos del paseo de La Soledad que juntaban sus copas unos a otros y no dejaban pasar el sol en verano.

Gracias a todos por compartir y enriquecer el blog.

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores en la pintura y artesanía con flores, plantas y árboles

Flores en la pintura (CV) : El delantal de María

El tema de la Virgen Niña alcanzó un gran desarrollo durante el Barroco, dentro de un ambiente de exaltación de los privilegios marianos. La iconografía de la educación de la Virgen, inspirada en fuentes no canónicas, por su sentido intimista y sincero realismo resultó muy grato a los fieles entroncando a la perfección con el sentido devoto y piadoso de la sociedad española del seiscientos. En este tipo de representaciones la Virgen suele aparecer sola, acompañada de Santa Ana, de San Joaquín, o de ambos, pero siempre ocupada en tareas como la lectura, el bordado o la meditación. Zurbarán fue uno de los pintores españoles que, con mayor insistencia, pintó a la Virgen Niña, pero en la escuela de pintura valenciana fue Francisco Ribalta quien creó un modelo que tuvo una enorme difusión.

Este modelo creado por Francisco Ribalta, que aquí podemos contemplar después de haber pasado un largo periodo de tiempo en el ámbito de lo privado, nos muestra a la Virgen entre sus padres. Santa Ana, acompañada de un telar, le enseña las labores del bordado y San Joaquín, con los anteojos y un libro a mano, se dispondrá a instruirla en la lectura. La Virgen, con su mirada inocente, muestra un delantal en el que figuran los símbolos de la Letanía Lauretana y la identifican como la Inmaculada Concepción.

https://www.fernandoduran.com/duran/982-francisco-ribalta-solsona-lerida-1565-valencia-1628.html

http://www.lahornacina.com/noticiasmadrid419.htm

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores, plantas y árboles

Las plantas de infancia de Juan

No es la primera vez que hablo de Juan Mª Josa. En otra ocasión fue en “Creciendo entre Flores”, en una de las primeras entradas que dediqué a oficios

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/07/05/haciendo-el-pan-en-casa/

y otra entrada que dediqué a las flores de descampado en las que incorporé algunos de sus bocetos-dibujos

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/09/28/el-arte-de-la-sencillez-flores-de-descampado-y-flores-que-marcan-el-ritmo-anual/

En esta ocasión, le pedía que me contara algo acerca de lo que recordase de las plantas de su infancia. Ha merecido la pena dedicarle una entrada dada la riqueza de sus recuerdos y el conocimiento que veo que tiene de las plantas así como los dibujos tan bellos y cargados de sencillez que incorpora.¡Cómo envidio ese don para dibujar!

Como buen niño urbano las plantas no estaban muy presentes en mi vida cotidiana, los árboles eran piezas más del mobiliario urbano y los hierbajos y florecillas de los múltiples descampados que aún tenía la ciudad no eran muy valorados, eran malas hierbas.

En cambio, en el verano, en las vacaciones, todo cambiaba, en el pueblo de mis abuelos, la vegetación estaba por todas partes, y eso que es un pueblo de secano, con una coloración que iba desde los ocres amarillentos de las espigas segadas esperando la trilla hasta el verde vivo de los almendros y melocotoneros o los tonos azulados de la alfalfa, violetas del espliego o apagados de los olivos.

Un poco al modo estructuralista, mi relación con ellas sería plantas domésticas versus plantas salvajes: por un lado estaba el descubrimiento de las huertas, llenas de sorpresas agradables como los tomates o las ciruelas claudias y encuentros desagradables como las malvadas ortigas. Un mundo lleno de recursos, podías hacer una trompetilla efímera con el tallo de la calabaza, hacerte un silbato con el hueso de un albérchigo o mandar un barquito por la acequia confeccionado con la hoja de un junco mientras masticabas la raíz de dicho junco, pincharte con las zarzas y comerte las primeras moras.

Por la parte salvaje, en disputa con los pequeños bancales cultivados, te encontrabas plantas que te rozaban dejándote llenos de pinchillos y arrancamoños los calcetines y arañazos las piernas, pero a la par también te dejaba su olor el romero, el tomillo o la lavanda y si buscabas mucho hasta encontrabas una hierba que le llamaban té de roca , y que producía un infusión que tenía poco de té y mucho de agua verdosa con sabor incierto.

Los árboles tenían nombres raros : Latoneros, presqueros, empeltres, prunos, acerolleras, higoteros o figuerales, solo el pino seguía llamándose pino, pero es que solo había un pino, el Pino, ahora ya ni ese está.

Durante unos días, pasabas de un lado a otro, del lado doméstico al salvaje y viceversa, en el camino comías flores de calabaza, hirsutas borrajas, cebollas que no hacían llorar u olivas que parecían cagarrutillas de oveja, entre otras cosas.

Después volvía a la ciudad, entre los ladrillos y el cemento, y aun sigo ahí, tratando de descubrir en los restos de los pocos solares que quedan esas briznas de hierbas y flores despreciadas, pero que resisten y nos muestran su vitalidad recordándonos un tiempo mejor.

En relación a la presencia de las plantas en los cuentos de mi infancia no los recuerdo que protagonizaran dichos relatos, mis lecturas eran más de animalillos, del tipo de las fábulas de Esopo, aun así algunos cuentos sí que tenían elementos vegetales mágicos, como las habichuelas que crecían desaforadamente hasta los cielos donde moraban los gigantes y sobre todo el oscuro bosque por donde se perdía Caperucita y era abandonado Pulgarcito,  dando base para que gente un poco peculiar como los psicoanalistas encontrasen escabrosas interpretaciones sobre ello (Bruno Bettelheim escribió un clásico al respecto). Tal vez ahora en mi edad adulta haya encontrado más historias donde los vegetales asumen un papel más significativo, como la metamorfosis de Dafne en laurel para evitar el acoso de Apolo, la conversión en álamos de las hijas del sol llorando sus desdichas, o la granada de Proserpina que nos condena a ella y a nosotros a penar los meses de frío invierno y a la esperanza en el resurgir de la primavera.

¡Fantástico relato, Juan! Gracias por compartir.

 

MªÁngeles Pozuelo