Publicado en Envejecer bien

Duo de Flores : Flower Duet From Lakmè, Leo Delibes

No me extraña que Sabine Devieilhe y Marianne Crebassa hayan seleccionado este tema de la ópera de Leo Delibes “Lakmet”

The Flower Duet

Leo Delibes

Sous le dôme épais
Où le blanc jasmin
À la rose s’assemble
Sur la rive en fleurs
Riant au matin
Viens, descendons ensemble

Doucement glissons de son flot charmant
Suivons le courant fuyant
Dans l’onde frémissante
D’une main nonchalante
Viens, gagnons le bord
Où la source dort et
L’oiseau, l’oiseau chante

Sous le dôme épais
Où le blanc jasmin
Ah! Descendons
Ensemble!

Sous le dôme épais
Où le blanc jasmin
À la rose s’assemble
Sur la rive en fleurs
Riant au matin
Viens, descendons ensemble

Doucement glissons de son flot charmant
Suivons le courant fuyant
Dans l’onde frémissante
D’une main nonchalante
Viens, gagnons le bord
Où la source dort et
L’oiseau, l’oiseau chante

Sous le dôme épais
Où le blanc jasmin
Ah! Descendons
Ensemble!

 

MªÁngeles Pozuelo

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Publicado en Viajes

Viajando por el mundo (CV) : Carolina viajera (V) : Filipinas

Son ya unas cuantas entradas la que he dedicado a esta incansable viajera. Viaje a cada cual más bonito y exótico.

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/09/06/viajando-sin-ir-muy-lejos-xcxii-carolina-viajera-i-parque-natural-de-somiedo-reserva-de-la-biosfera/

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/09/11/viajando-por-el-mundo-lxxxi-carolina-viajera-ii-india-islandia-marruecos/

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/09/15/viajando-sin-ir-muy-lejos-civ-carolina-viajera-iii-islas-cies/

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/10/01/viajando-sin-ir-muy-lejos-cvi-carolina-viajera-iv-gredos/

Esta vez nos adentra en Filipinas con su exuberante vegetación.

A Filipinas también le había dedicado una entrada a propósito del estreno del film “Los últimos de Filipinas”

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2017/02/01/flores-de-otras-latitudes-ix-filipinas-cada-vez-que-el-viento-pasa-y-se-lleva-una-flor-los-ultimos-de-filipinas/

Algunas fotos del viaje y algunos lugares en los que estuvo

Las fotos fueron tomadas en las siguientes islas:
Cebú, Bohol, Siquijor, Apo island, Corón y El Nido. 
De Filipinas destacaría su brutal naturaleza y fondos marinos, además de su exquisita comida y sus amables gentes. Es como un paraíso, eso sí…..puede convertirse a la vez en un infierno debido a los desastres naturales como terremotos y tifones, siendo un país muy propenso a ellos. A nosotras nos pilló un monzón que nos dejó 4 días sin poder salir de una isla…..pero…a pesar de todo esto, .merece la pena visitarlo (Carolina Fernández).

 

La vegetación de Filipinas

Como podemos ver, se trata de un bosque tropical lluvioso, “Pluvisilva”

Pluvisilvaselva lluviosabosque ombrófilobosque lluviosobosque húmedo o específicamente el bosque húmedo tropical y subtropical de frondosas, es un tipo de bioma que agrupa los ecosistemas de bosque tropical o subtropical húmedo y algunos climas templados, situado mayormente en la zona intertropical y caracterizado por una formación vegetal arbórea alta y densa, de varios estratos, predominantemente perennifolia y de hoja ancha (de frondosas  o latifoliado), de clima cálido (a excepción de los montanos que son fríos y templados) con variaciones térmicas de menos de 5 °C y lluvioso y nuboso durante todo o casi todo el año. (Wikipedia).

Bosque tropical

Al poner un pie en el bosque tropical ya se observan troncos largos, que son el resultado de los árboles que intentan alcanzar el contacto de la luz del sol. Y a esto hay que sumarle que muchas plantas crecen en estos troncos. Pueden llegar a vivir, según dicen los expertos, unas 2000 plantas epífitas adheridas a un mismo árbol.

Fuente: https://concepto.de/selva-tropical/

Parques Nacionales de Filipinas

Parques Nacionales de Filipinas

Otros enlaces

https://www.lareserva.com/flora_fauna_filipinas

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2015/11/17/actualidad/1447762429_087119.html

 

Continuará……..

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores, plantas y árboles

Descubriendo plantas y árboles (LI) : Cacao

El pasado mes de Julio vi “Palmeras en la nieve”que me inspiró esta entrada. Las palmeras y el cacao son los árboles protagonistas de este drama.

Palmeras en la nieve libro

http://leyendoconmar.blogspot.com/2014/04/palmeras-en-al-nieve-de-luz-gabas.html

Acerca de la película “Palmeras en la nieve” y la historia que cuenta con el trasfondo del cacao

Sampaka en Guinea Ecuatorial, escenario de Palmeras en la nieve

El cacao en la pintura de Marianne North

https://www.kew.org/mng/gallery/536.html

En la pintura de Tricia Bethel

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores en la pintura y artesanía con flores, plantas y árboles

Flores en la pintura (XCIX) : El Museo del Prado visto por Eduardo Rosales en el S.XIX

En mi otro blog, “Creciendo entre Flores”, ya había dedicado una entrada a los árboles del Paseo del Prado

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2018/04/14/viajando-sin-ir-muy-lejos-lxxxii-madrid-los-arboles-del-paseo-del-prado-paseo-del-prado-y-el-retiro-paisaje-de-las-artes-y-las-ciencias/

En esta ocasión se trata de una retrospectiva del S.XIX dibujada por Eduardo Rosales, pintor que acabo de descubrir. Aunque el dibujo está inacabado, merece la pena asomarse a ese Museo y Paseo de 1871.Desconozco si los árboles que el pretendía incluir en su pintura permanecen a día de hoy en el mismo sitio ya que no me parece que se traten ni de píceas, magnolios o cedros.

Eduardo Rosales es uno de los más grandes nombres del arte español de todo el siglo XIX. Su fama, sólida y fundamentada como la de ningún otro artista de su generación, estuvo en buena medida alentada por una biografía señalada por el dolor, la soledad y la enfermedad física, pero sobre todo por la admiración que despertó el talento de un pintor original e independiente, llamado a renovar el género histórico y con ello a dar un giro diametral al devenir de la pintura española del siglo XIX, volviendo los ojos desde el purismo académico hacia la lección realista del arte de Velázquez.

https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/rosales-gallinas-eduardo/29dffe55-c31e-4737-aca1-f538ebaea0fe

Sobre la imagen destacada

El Salón del Prado y la iglesia de San Jerónimo

Hacia 1871. Óleo sobre lienzo, 142 x 297,5 cm.

Fondo para la Entrada del rey Amadeo I de Saboya en Madrid. Mencionado en algunos inventarios antiguos como “dibujo”, muestra el método de trabajo de Rosales a la hora de trazar las arquitecturas de esta vista urbana, apenas esbozada, que quedó sin hacer ante el efímero reinado de su protagonista. En ella, el artista diseña con un extraordinario rigor de traza y perspectiva a punta de pincel los edificios monumentales del entorno de la fuente de Neptuno, entre los que puede verse el Museo del Prado, la iglesia de san Jerónimo el Real y la puerta de Felipe IV, hoy trasladada a una de las entradas de El Retiro. (Texto extractado de Díez, J.L. y G. Navarro, C.: Eduardo Rosales (1836-1873)

https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-salon-del-prado-y-la-iglesia-de-san-jeronimo/7a8ccbaa-05ff-4816-bd33-04388ce67ff4

MªÁngeles Pozuelo

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Descubriendo plantas y árboles (LV) : Gamón, Asphodelus albus

Descubrí un poco tarde esto que en su día escribiera Antonio Cabrera, un amigo poeta, recién fallecido.

Enero y los asfódelos

Quienes por razones de trabajo nos vemos obligados a pasar un tiempo significativo del día dentro de nuestro coche, recibimos a cambio —a qué negarlo— algún beneficio. Lo diré con redundancia: visto desde la óptica de la contemplación, conducir, sobre todo si se transitan carreteras secundarias, puede convertirse en un placer de sutil categoría, porque a través de su ventanilla al mundo el automóvil nos facilita una mirada de gran angular, ni precisa ni vaga, sobre paisajes cotidianos que adquieren, aun a pesar de su visión continuada a lo largo del año, el poder de sorprendernos o, si el verbo parece excesivo —que no lo es—, al menos el de enseñarnos el poliedro quieto pero cambiante de lo que está con nosotros. Iluminación siempre distinta, matices de color inesperados, cielo raso, nubes, quietud y brisa o viento quebrándola sin herida… Esto es lo que conforma el esqueleto del mundo que se abre ante quienes sujetamos un volante. El escenario general de todos los días se transforma todos los días. Y a veces incluso somos capaces de apreciar variaciones de detalle, si bien para ello deben producirse en las proximidades de nuestro paso, es decir, en los bordes de las carreteras.

Los bordes de las carreteras. Yo los reivindico. La invencible belleza vive también allí, mezclada con los sedimentos de la velocidad, bien nutrida en su impavidez por los detritus minerales y por la intemperie. A poco que ustedes se hayan fijado en ellos durantes estos días de tibieza, habrán constatado la llegada temprana, llena de temeridad, de unas flores pequeñas que crecen en espiga no apretada sobre tallos muy rectos, flores de un color blanco que engaña hacia el morado pálido y que presentan —lo verán si se detienen con la debida precaución y las miran de cerca— una raya roja en el interior de sus corolas. Son los asfódelos. Durante esta quincena última del mes, aprovechando nuestra primavera en invierno, una avanzadilla asoma para vernos pasar a toda prisa. Será en marzo cuando alcancen su momento de máxima expansión y lleguen a colonizar cualquier terreno soleado que permanezca baldío.

Que haya asfódelos en enero no es una anomalía y, no obstante, llama la atención encontrarlos, aún tímidos, en un lugar tan aparentemente inapropiado para unas flores que crecen en los poemas de Homero y de Wordsworth, nada menos, sumándose al esplendor en la hierba. De cuna humilde y destino triunfante, los asfódelos son flores para la delicadeza en el mismo grado que lo son para la aspereza de lo degradado: lucen igual en un jarrón esbelto que junto a la inmundicia y los cristales de botellas rotas. Con otras camaradas suyas, como el jaramago o las muchas margaritas sin nombre, forman parte de un grupo de flores que ha resistido a la simplificación de la mirada estética y se ha mantenido —indomable, real— tanto en el mundo como en la conciencia. Nada que ver con las orquídeas o los nenúfares. A pesar de la esdrújula, los asfódelos siguen siendo flores más románticas (de un romanticismo de realidades, como el inglés) que prerrafaelistas o modernistas. Flores para los pensamientos y la emoción, no para los vanos símbolos.

Tener que conducir todos los días tiene sus compensaciones: se le llena a uno la cabeza de vaguedades no del todo desaprovechables. Cuántas cosas se pueden consignar que solo son descubiertas cuando circulamos ante ellas. Una de las de notificación íntima más necesaria son las flores. Yo sigo en esto al poeta Larkin, que dejó dicho lo siguiente: “¿Y las hojas en blanco? / Si alguna vez las lleno / deberé registrar // celestes recurrencias: / cuándo nace la flor / y cuándo emigra el pájaro”. No nos damos cuenta, pero no hay nadie que no escriba un diario, aunque no lo escriba. Por mi parte, he echado un vistazo a las cunetas y he apuntado en el mío que los asfódelos han llegado ya. (Antonio Cabrera)

Tres prosas para el calendario

Otras referencias de interés

http://www.sierradebaza.org/index.php/mapa-web/82-principal/fichas-tecnicas/fichas-flora/412-gamon-asphodelus-albus

MªÁngeles Pozuelo

Publicado en Flores en la pintura y artesanía con flores, plantas y árboles

Flores en la cabeza : Boinas bordadas

Las flores sobre el pelo en sus diferentes modalidades ya tuvieron su espacio en mi otro blog, “Creciendo entre Flores”

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/11/15/flores-en-el-pelo/

Viendo una boina bordada, me dispuse a editar esta otra entrada. Veo que las flores son un motivo que se presta a incorporar en infinidad de prendas y situaciones de la vida diaria.

En los motivos florales que a continuación cuelgo, hay una tendencia a incorporar aves que sobrevuelan sobre nuestras cabezas.

También insectos o mariposas

Hay flores que podemos reconocer como:

  • Passiflora
  • Hibiscos
  • Azucenas
  • Lavandas

MªÁngeles Pozuelo