Publicado en Envejecer bien, Lecturas

Caminar y pasear en la naturaleza

Parece que en la antesala del invierno, con la llegada del frío, lo único que apetece es quedarse en casa. Hay estudios que avalan que el sedentarismo es poco saludable y en contraposición al mismo, los beneficios que una caminata reporta para la salud. Ya he hablado en este blog de esos baños de bosque que los japoneses nos proponen con su “shinrin-yoku”.

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/06/10/el-arte-japones-de-los-banos-de-bosque/

https://vivirentreflores.wordpress.com/2018/10/06/el-legado-de-las-flores-las-plantas-y-la-naturaleza/

Y en mi otro blog “Creciendo entre Flores”

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2018/12/08/sentir-el-bosque/

No todo el mundo tiene a mano un bosque pero si senderos o caminos en el campo y paseos en la ciudad por lo que no hay excusa para no echar a andar.

Me descubre hace unos días mi hermana Pilar un artículo de Francesc Miralles en el semanal de el Diario El país “Perderse en el bosque”

https://elpais.com/elpais/2018/11/06/eps/1541505726_814329.html

en el que no solo hace alusión al shinrin-yoku japonés sino que nos introduce en algunos autores de interés como H.D. Thoreau que dice así:

«Quiero decir unas palabras en favor de la Naturaleza, de la libertad total y el estado salvaje, en contraposición a una libertad y una cultura simplemente civiles. Considerar al hombre como habitante o parte constitutiva de la Naturaleza, más que como miembro de la sociedad. Desearía hacer una declaración radical, si se me permite el énfasis, porque ya hay suficientes campeones de la civilización: el clérigo, el consejo escolar y cada uno de vosotros os encargaréis de defenderla».

Henry David Thoreau

https://www.yorokobu.es/arte-de-caminar/

Andar, una filosofía

Frédéric Gros comienza con una clara advertencia: “Andar no es un deporte”. En efecto, caminar con buen paso y mirada despejada, al gusto de uno mismo, no es un deporte, sino algo mucho más noble: un placer y una muestra de libertad, una invitación a dejar vagar las ideas, disfrutando de la marcha y la soledad —o con mínima y discreta compañía—, cruzando paisajes muy diversos, dejando al pensamiento vagar y evocar mil ideas, lejos de voces y aulas, despachos y estantes y de los mil ruidos y reclamos del tráfico y la gente. Andar y andar los caminos es saludable para la salud, la del cuerpo, y sobre todo la mental. Eso es lo que prueban con buen estilo estos libros de ensayo.

Andar no exige ni aprendizaje, ni técnica, ni material ni dinero. Sólo requiere de un cuerpo, de espacio y de tiempo. Cada día son más los aficionados a caminar, y todos ellos obtienen los beneficios de esa propensión: sosiego, comunión con la naturaleza, plenitud…

Andar. Una filosofía es un recorrido (a pie), filosófico y literario, en compañía de ilustres autores como Rimbaud, Thoreau o Kant cuyo hilo conductor es el simple hecho de caminar. Andar como experiencia de libertad, como acto solitario y propicio para la ensoñación, como motor de creatividad…

Este libro es una celebración del paseo y una reivindicación de virtudes elementales que parecemos haber olvidado en esta época de prisas y de monotonía. Desde un enfoque cultural, Frédéric Gros se adhiere a la corriente de loslowy nos invita a valorar las ventajas de la lentitud. «Para ir más despacio no se ha encontrado nada mejor que andar. 

El arte de pasear de Karl Gottliebe Schelle

Este libro magníficamente traducido por Isabel Hernández, intitulado El arte de pasear (que vio la luz en los albores del XIX, en 1802), representa casi una obsesión de la época en la que Schelle vivió: la unión, casi mística, entre el paseante y su entorno, entre el ser que transita caminos y parajes y el contexto que le rodea.

el interés que el paseante ha de tener por la naturaleza no ha de ser de orden intelectual. Un interés tal sobrepasaría la mera impresión de las cosas, sobrepasaría su encanto superficial y transformaría el juego libre de la imaginación [expresión, recordemos, absolutamente kantiana], una mera actividad de recreo, en un trabajo serio, tan fatigoso para la mente como agotador para el cuerpo.

Filosofía del caminante

https://elpais.com/cultura/2014/12/26/babelia/1419608722_632256.html

Elogio del caminar

Goce del tiempo, de los lugares, caminar es una evasión de la modernidad, una forma de burlarse de ella, de dejarla plantada, un atajo en el ritmo desenfrenado de nuestra vida y un modo de distanciarse, de aguzar los sentidos. David Le Breton mezcla en Elogio del caminar a Pierre Sansot y a Patrick Leigh Fermor, pero también hace que Bashô y Stevenson dialoguen sin preocuparse por el rigor histórico, pues el propósito de este exquisito libro no radica ahí, se trata solamente de caminar juntos, de intercambiar impresiones, como si estuviéramos en torno a una mesa en un albergue al borde del camino, por la tarde, cuando el cansancio y el vino nos hacen hablar…

http://www.siruela.com/archivos/fragmentos/ElogioCaminarfr.pdf

Qué tal si damos un paseo por los bosques acompañados de Vangelis

MªÁngeles Pozuelo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s