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Huerto (XLIV) : Historia de una calabaza : La calabaza del peregrino

La imagen que encabeza la entrada pertenece a un grupo de calabazas cultivadas por mi hijo Pablo entre las que se encuentra la calabaza del peregrino.

La Calabaza del peregrino se ha venido usando a lo largo de los siglos acompañando al hombre. Las aplicaciones que de esta planta se han dado han sido y son variadísimas, por lo que su investigación en el área de la Etnobotánica, se hace necesaria y emocionante. Además hay muchas contradicciones, en diversos temas referentes a la misma como todavía, hoy es, su origen geográfico primigenio.

Lagenaria siceraria (Molina) S., (Calabaza del peregrino), es una especie tropical, perteneciente a la Familia Cucurbitácea, cultivada, sobre todo, para utilizar su fruto, de gran dureza, como recipiente y ornamento, tanto en el Viejo Mundo, como en el Nuevo Continente. Sus usos se extienden, también en: medicina local, alimentación, fabricación de instrumentos musicales, en ritos ceremoniosos, etc…, en gran número de regiones cálidas. Es una de las plantas cultivadas por el hombre más primitivas (Heywood, 1993) y difícilmente aparece, en la actualidad como planta silvestre (Herbert, 1968).

Los nombres vulgares con los que aparece L. siceraria son variadísimos tanto dentro de la Península Ibérica, donde se cultiva, como en el resto de países en la que aparece: Los nombres más habituales en España son: Calabaza del peregrino, Calabaza vinatera o Calabaza de agua, haciendo alusión, a los usos más habituales que de ella se hacía en otras épocas.

Según Vázquez de Parga & all (1948), en el peregrinaje a Santiago de Compostela, era habitual llevar esta calabaza colgada en el bordón (palo usado por los peregrinos). Aparece en el Santiago de plata donado por Jehan de Roucel a la iglesia de Compostela, y otras veces cuelga al costado y a la cintura, debiendo ser frecuente que, como en la sátira del Arcipreste, el romero considerase a la “calabaza bermeja más que pico de graja”, que colgaba “de yuso del sobaco”, capaz para más de una azumbre, de vino por supuesto, como “la mejor alfaja”. En la calabaza guardarían las raciones suplementarias de vino, que daban, en algún hospital, como el de Roncesvalles, a los que llegaban enfermos y agotados.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-uso-de-la-calabaza-del-peregrino-lagenaria-siceraria-en-espana/html/

Algunas fotos más de las calabazas de Pablo

Uso como cantimplora

En la decoración

  

Cómo secarlas y vaciarlas

Modo de preparación para hacer el recipiente 

Los frutos son desecados y abiertos, extrayéndose la pulpa y las semillas mediante raspados. Entonces puede utilizarse el fruto para almacenar y transportar sólidos y líquidos.

Seguidamente, se recogen dos métodos usados para curarla. Se decía “calar pa curar una calabaza”: 

– Enterradas: Desde septiembre, cuando se arrancaban, se metían en un pequeño barranco enterradas. Se sacaban en marzo, si se pudrían no valían. Se corta “el rabo” (pedúnculo del fruto), y se hace un pequeño “bujero” (agujero). Con un tizón encendido se redondea y agranda. Para “curarla”, una vez abierto el orificio, meter unos “chinatos” (piedras pequeñas), y llenarla de agua: agitando fuerte. Durante una o dos veces al día se va renovando el agua y agitando con ayuda de un palo. Así durante 4 ó 5 días.

Otras referencias de interés

http://xacopedia.com/calabaza

https://www.lafertilidaddelatierra.com/que-hay-de-nuevo/buenos-alimentos/1821-las-mil-y-una-calabazas.html

MªÁngeles Pozuelo

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