Publicado en Lecturas

Como me gustan las flores y el silencio

Hoy es un día atípico, no laboral, a comienzos de la semana. Un día que los “muertos” nos regalan a los vivos y que hay que saber aprovechar para estar con nosotros mismos, para meditar, para tomar conciencia de que estamos vivos. Reina un silencio sepulcral en casa. Alejada de los tumultuosos cementerios, me nutro del silencio y del descanso. En creciendoentreflores edité hoy una entrada relacionada con los difuntos, como lo hiciera el pasado año.

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2016/11/01/despedidas-ii/

Me dice mi amigo Ramon Bayés que las flores cortadas son cadáveres. Se que hay mucha gente que opina como el pero a mi me gustan las flores de cualquier modo, no puedo evitarlo. Cierto es que es más satisfactoria verlas crecer como a los niños que verlas morir en un jarrón.

Me gustan las flores, me gusta el silencio y esto es lo que pensé hoy compartir con los seguidores del blog.

Para hablar del silencio qué mejor hacerlo con esta maravillosa obrita de Pablo d`Ors “Biografía del Silencio”editada por Siruela que introduce con estas palabras de Simone Weil.

“El deseo de luz producehttp://assets.espapdf.com/b/Pablo%20d’Ors/Biografia%20del%20silencio%20(2877)/Biografia%20del%20silencio%20-%20Pablo%20d’Ors.pdf luz. Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención. Es realmente la luz lo que se desea cuando cualquier otro móvil está ausente. Aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años aparentemente estériles, un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inundará el alma. Cada esfuerzo añade un poco más de oro a un tesoro que nada en el mundo puede sustraer”. Simone Weil

Algunos extractos de la obra

El silencio crea cierta adicción. Tiene una primera fase, primerísima, de encantamiento. «¡Qué paz! ¡Qué bien se está!», nos decimos. O: «¡Por fin silencio!». Pero bastan pocos minutos, o en el mejor de los casos horas, para que esa agradable sensación se disipe y el silencio muestre su cara más árida: el desierto.

Para sentarse a meditar hace falta una extraordinaria humildad, es decir, un estar dispuesto a dejar los ideales y las ideas y a tocar la realidad. Meditar ayuda a no tomarse a sí mismo tan en serio (una escuela de sana autorelativización) y exige mucha paciencia, constancia y determinación. Tanta más paciencia, constancia y determinación se adquirirán cuanto más nos sentemos a meditar

Para observarse bien a sí mismo, la mirada debe ser oblicua o lateral, nunca directa. Tendemos a escaparnos de nosotros mismos cuando nos miramos directamente. En oblicuo, en cambio, como queriendo engañar al yo al que miramos, ese yo sustancial permanece más tiempo y podemos reparar en él, siendo por fin conscientes de lo que observamos. Es así como he comprendido que lo que realmente buscamos es al buscador, y que en una meditación bien realizada todo se desvanece o esfuma menos precisamente aquel que observa.

Al meditar se descubre que a la vida no hay que añadirle nada para que sea vida y, todavía más, que todo lo que le añadimos la desvitaliza.

Es maravilloso constatar cómo conseguimos grandes cambios en la quietud más absoluta. Porque no es solo que el silencio sea curativo, también lo es la quietud. Ante todo hay que decir que el silencio en quietud es muy diferente al silencio en movimiento.

http://www.siruela.com/archivos/fragmentos/BiografiaSilencio.pdf

Simon y Garfunkel : “Los sonidos del silencio”

Añado lo que me envía Maria Ángela que complementa muy bien la entrada

Hay un silencio que el mundo no puede perturbar. Hay una paz ancestral que llevas en tu corazón y que no has perdido. Hay en ti una sensación de santidad que el pensamiento de pecado jamás ha mancillado. Hoy recordarás todo esto. La fe con la que practiques hoy te aportará recompensas tan grandes y tan radicalmente diferentes de todas las cosas que antes perseguías, que sabrás que ahí está tu tesoro y tu descanso. 

UCdeM L.164. 4

MªÁngeles Pozuelo

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2 comentarios sobre “Como me gustan las flores y el silencio

  1. Gracias MªAngeles por esta entrada, es un complemento a nuestro quehacer diario, buscar esos espacios donde nos recuerdan en el silencio, que todo está bien, que lo que andamos buscando, se encuentra más cerca del corazón de lo que podamos imaginar.
    bellísima la canción de Simon y Garfunkel
    Feliz día de Todos lo Santos…
    Feliz descanso en el Silencio que compartimos…

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    1. Hay que buscar un espacio para oir nuestro yo interno. De ello hablaré en otra entrada próximamente.

      El silencio del campo fue roto por el paso de las grullas con ese griterío que las caracteriza. me parece maravilloso cómo organizan su vuelo en “V” y cómo se orientan.

      Ahora me voy a perder un poco entre flores secas.

      Me alegra tenerte aquí de nuevo. Ahora ya hay una imagen de cada una más allá de la virtual.Gracias, Maria Ángela por tu generoso acompañamiento.

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